Acrecentan Cuba y China nexos bilaterales

     Muestra de estos nexos fraternales es el apoyo mutuo que los dos  países se han brindado en momentos difíciles, como la ayuda cubana  luego del terremoto del pasado 12 de mayo en la provincia china de  Sichuan, y con los actos solidarios de Beijing en las últimas  semanas tras el paso de los huracanes "Ike" y "Gustav" por la nación  antillana. 

     En el primer caso, Cuba envió de inmediato una brigada de 36  expertos en cirugía, ortopedia, medicina intensiva, laboratorio,  radiología y fisiatría que laboró durante 16 días en dos salas del  hospital de Chengdu, capital de Sichuan, donde atendieron a más de 1. 130 pacientes. 

     Durante la firma del libro de condolencias abierto en la embajada  china de La Habana, el presidente cubano Raúl Castro expresó el  pesar del gobierno y el pueblo de la mayor de las Antillas, en  especial del máximo líder de la Revolución, Fidel Castro. 

     Al lamentar la tragedia de Sichuan, el máximo dirigente de la  Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), Julio Martínez, aseguró entonces  en un mensaje que "la juventud cubana está a disposición de lo que  necesite el pueblo chino para enfrentar las consecuencias del  terremoto". 

     Por su parte China, tras los recientes huracanes, anunció una  ayuda inicial de 300.000 dólares para la isla, sin embargo la cifra  ya rebasó el millón de dólares, y esa cooperación crecerá en lo  adelante, según anunció el embajador chino en La Habana, Zhao  Rongxian. 

     Con motivo de la devastación causada por ambos meteoros y en un  gesto fraternal, el presidente de China, Hu Jintao, envió al  mandatario Raúl Castro un mensaje de solidaridad que precedió al  anuncio de importantres donaciones de Beijing para el país caribeño. 

     Ejemplo de esta ayuda fue el envío de 50.000 dólares por parte de  la Cruz Roja China para la organización homóloga cubana y la entrega  por la representante de la empresa china CAMCO internacional, He Jin,  de un donativo de 20.000 juegos de herrajes eléctricos para reparar  las redes afectadas durante los huracanes. 

     Por otro lado, ambos Estados coinciden cada vez más en la defensa  del multilateralismo, la paz y la estabilidad mundial, en medio de  una coyuntura internacional marcada por el unilateralismo y los  intereses hegemónicos de terceros. 

     En más de una ocasión Cuba ha destacado el papel decisivo de  China dentro del sistema de las Naciones Unidas, como elemento de  equilibrio y progreso, voz justa y cercana a los intereses de los  países en desarrollo. 

     Otra expresión de los estrechos nexos bilaterales es el creciente  intercambio de delegaciones a todos los niveles, el cual favorece la  colaboración en las diversas esferas e impulsa el diálogo político. 

     China se ha convertido en el segundo socio comercial de la ínsula  (después de Venezuela), con un intercambio económico de 2.652  millones de dólares en el 2007, superior en 17 por ciento al  registro del año anterior. 

     Como resultado, la República Popular China es ahora el principal  cliente de las exportaciones cubanas y a la vez la mayor fuente de  suministro de bienes de capital y consumo para el país caribeño, al  cual ha suministrado miles de vehículos, maquinaria, artículos  electrodomésticos y electrónicos. 

     La relación y los intercambios con China, calificados por La  Habana como "muy positivos y fructíferos", incluyen la exportación  de níquel, medicinas, tabaco y mariscos de la isla al gigante  asiático. 

     Los nexos en el terreno social han permitido a La Habana  transmitir a Beijing la experiencia de la campaña "Operación Milagro" , dedicada a devolver la vista a personas de bajos ingresos que  estaban prácticamente ciegas por enfermedades curables. 

     De igual forma, en el sector educacional, ambas partes han  colaborado en la formación académica de jóvenes cubanos y chinos,  incluido parte del personal voluntario que prestó servicios durante  los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. 

     En lo cultural, las autoridades de los dos países reconocen que  falta mucho por hacer, pero aspiran a desarrollar sus vínculos en  las diferentes artes. 

     Cuba y China establecieron relaciones diplomáticas el 28 de  septiembre de 1960, cuando más de un millón de personas concentradas  en la Plaza de La Revolución en La Habana, junto a Fidel Castro,  alzaron sus manos y voces en señal de aprobación unánime de la  decisión adoptada por el naciente gobierno revolucionario.  

     La isla se convirtió así en el primer país de América en  reconocer de manera oficial a la República Popular China. 

     A lo largo de los años, estos nexos se han caracterizado por el  respeto mutuo, un diálogo franco y abierto y la coincidencia  política en todos los foros internacionales. 

     Beijing se ha pronunciado constantemente en contra del prolongado  bloqueo estadounidense que se mantiene en la mayor de las Antillas,  la cual, a su vez, condenó la reciente campaña orquestada en  occidente contra China para tratar de opacar los XXIX Juegos  Olímpicos que de manera exitosa se desarrollaron en Beijing en  agosto pasado. 

     Esta campaña tomó como pretexto las acciones separatistas de  marzo último iniciadas en la capital tibetana, sobre las cuales Cuba  respaldó la posición de que "Tíbet es parte inalienable de China,  aunque las autoridades religiosas, que buscan el desmembramiento del  gigante asiático, incitan a la violencia y al caos". 

     Al incremento de los lazos fraternos entre los dos países  contribuyó la visita que realizó en 2001 a La Habana el entonces  presidente chino, Jiang Zemin, y el posterior viaje del máximo líder  cubano, Fidel Castro, a Beijing en 2003. 

     También fue de particular importancia la estancia oficial del  dignatario Hu Jintao en Cuba en 2004, la cual marcó un auge en las  relaciones de cooperación con la firma de importantes convenios  económico-comerciales. 

     En la actualidad los lazos La Habana-Beijing se caracterizan por  la comprensión y apoyo mutuos en lo político, creciente cooperación  económico-social y estrechas consultas sobre asuntos internacionales,  mientras ambos gobiernos mantienen su adhesión a los principios del  socialismo respetando las características de cada uno.