Los 29 Juegos Olímpicos de Beijing, celebrados en agosto pasado, sirvieron para dar a conocer al mundo los logros del país asiático, cuyo Producto Interno Bruto (PIB) en 1978 ocupó el 1 por ciento de la economía mundial, y en 2007 su contribución ascendió a más de 5 por ciento.
Periodistas cubanos que cubrieron el importante certamen multideportivo destacaron en sus informaciones las modernas edificaciones de la capital china, además del buen trato recibido y un calor humano "impresionante".
Raiko Martín, del diario "Juventud Rebelde", segundo de mayor circulación en la isla, resaltó cómo la precisión y constancia de ese pueblo ancestral han hecho de Beijing una "maravillosa e imponente" ciudad de más de 22 millones de habitantes.
Destacó además que durante su visita a la milenaria nación vio a un pueblo "disciplinado, organizado y laborioso".
También Joel García, del semanario "Trabajadores", subrayó que Beijing es una ciudad que avanza por día y en la que se imbrica tradición y modernidad.
"A pesar de crecer a un ritmo vertiginoso, no han perdido lo autóctono, ya sea en la arquitectura de sus techos o en la utilización de colores y la flora", apuntó García tras destacar igualmente la amabilidad y bondad de los chinos.
Esa imagen que ofrece China a los visitantes es el resultado de la política de reforma y apertura llevada a cabo desde hace tres décadas en el país más poblado del mundo.
Desde que China empezó a entrar en ese proceso de cambios bajo la dirección de Deng Xiaoping y el Partido Comunista, la economía se convirtió en una de las más dinámicas del mundo y ha crecido con un índice promedio anual de 9,7 por ciento.
Cifras oficiales revelan que con el crecimiento promedio anual del 16,7 por ciento de las importaciones desde 1978, China se ha convertido en el tercer mercado más importante para productos de otros países, y el mayor de Asia.
Asimismo, la nación asiática ha aportado un 10 por ciento al crecimiento de la economía mundial, y un 12 al aumento del comercio internacional.
Un informe del Buró Nacional de Estadísticas aseguró que el índice de crecimiento fue tres veces mayor al de los países en vías de desarrollo y cuatro veces superior al de las potencias industrializadas.
En 2007, la economía del gigante asiático creció 11,4 por ciento, y superó a la de Alemania como la tercera mayor del mundo, sólo detrás de Estados Unidos y Japón.
Para Eduardo Regalado, del Centro cubano de Estudios sobre Asia y Oceanía, la reforma y la apertura han generado "cambios históricos" en las relaciones del Estado asiático con el mundo.
El comercio entre China y Latinoamérica alcanzó en 2007 un monto en ambas direcciones de 102.570 millones de dólares, para un crecimiento de 46,8 por ciento en relación con el año precedente.
Un elemento importante en ese intercambio es Cuba, país que constituye hoy el primer socio de la nación asiática en el Caribe y uno de los 10 primeros en América Latina, con un intercambio bilateral de 2.652 millones de dólares el pasado año.
El escritor Alberto Ajón, descendiente de chinos y miembro del Casino Chung Wah, de La Habana, destacó la participación del país asiático en el proceso de modernización de la vieja infraestructura en la isla, mediante la venta de autobuses, maquinaria, artículos de consumo y electrodomésticos.
En esa estrategia de beneficios mutuos en su apertura al mundo y de ayuda a otros países en vías de desarrollo, China practica los principios de no injerencia en los asuntos internos de otras naciones, y de respeto al derecho de cada pueblo a elegir de manera independiente la ruta de desarrollo a seguir.
Explorar nuevos horizontes en su desarrollo económico, para convertirse en "un país desarrollado moderadamente", ha hecho de China una nación socialista fuerte, moderna, próspera, democrática y bien civilizada.
Mientras muchos expertos aseguran que el desarrollo de China es importante no sólo para su futuro, sino también para el futuro del orbe, los cubanos rememoran las imágenes televisivas transmitidas desde Beijing durante las olimpiadas y, en especial, el lema de la cita: "Un mundo, un sueño".