"China y Estados Unidos no han estado nunca tan cercanos en la comprensión sobre la forma en que sus relaciones diplomáticas deben tener lugar", afirma Tao Wenzhao, investigador de la Academia de Ciencias Sociales de China.
El presidente chino, Hu Jintao, clarifió sus intenciones durante su visita a EEUU en abril. "Teniendo en común importantes intereses estratégicos, nuestras naciones no sólo deberían ser socias, sino también colaboradoras constructivas", señaló entonces Hu.
En respuesta, el presidente estadounidense, George Bush, reconoció que la relación comercial sino-estadounidense ha logrado "fortalecerse aún más".
Diversos eventos inaugurales sirvieron para fortalecer las relaciones entre China y EEUU durante el presente año.
El director de la NASA, Michael Griffin, visitó China para impulsar la cooperación espacial entre ambas naciones el pasado mes de septiembre, convirtiéndose de este modo en el responsable espacial de mayor rango en visitar China en los últimos doce años.
Dos meses más tarde, las fuerzas armadas de las dos potencias celebraron su primer ejercicio de búsqueda y rescate en el Mar Meridional de China.
En el sector económico se han registrado asimismo nuevas márcas hitóricas. China es en la actualidad el tercer mayor socio comercial de Estados Unidos y su mercado exterior de crecimiento más rápido. En los primeros diez meses de este año, el volumen comercial entre los dos países se situó en torno a los 214.520 millones de dólares USA, con un crecimiento de las exportaciones estadounidenses del 23,8 por ciento, el primera paso para reducir el ingente desequilibrio comercial entre los dos países.
Estados Unidos y China también mantuvieron encuentros para gestionar cuestiones internacionales, particularmente tras la prueba nuclear realizada por la República Popular Democrática de Corea.
La administración Bush reiteró su adhesión a la política de una sola China y su oposición a la independencia de Taiwan.
"China y Estados Unidos están construyendo una relación de doble sentido basada en los intereses comunes", sostiene Yuan Peng, experto en estudios de EEUU de la Universidad de Beijing.
"Los numerosos intercambios en materia científica, cultural y militar, muestran que los vínculos sino-estadounidenses se desarrollan de forma adecuada, algo que solía ser logrado en el pasado sólo mediante intercambios del máximo nivel", argumenta Yuan.
Sin embargo, las fricciones comerciales han menoscabado el fortalecimiento de las relaciones bilaterales.
Las crecientes exportaciones chinas han provocado conflictos comerciales a causa de diversos productos como los textiles, el calzado, televisores y recambios para automóviles. Según el Ministerio chino de Comercio, 23 países y regiones, entre ellos EEUU, lanzaron 70 investigaciones antidumping y antisubsidios contra China en los primeros nueve meses del año.
Sin embargo, Yuan considera que los sinsabores no deben empañar el resto de avances. "Si realizamos una mirada de conjunto sobre las mejoras en los vínculos entre ambos países, las fricciones comerciales son naturales", explica.
La victoria del partído Demócrata en las elecciones celebradas el pasado mes de noviembre en Estados Unidos suscitó algunas dudas entre los expertos sobre el futuro de las relaciones bilaterales.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, salió al paso afirmando ante el secretario de Comercio estadounidense, Carlos Gutiérrez, su convencimiento en que el desarrollo de las relaciones sino- estadounidenses han sido siempre "fruto del consenso entre Demócratas y Republicanos, así como de los dos pueblos".
La inauguración el próximo año de la ruta aérea entre Beijing y Washington simboliza muy acertadamente el 35 aniversario de la visita de Richard Nixon a China. Para continuar avanzando, alcanzar mayores consensos en materia comercial será un elemento fundamental.