Autobuses chinos «extinguen camellos» en La Habana

     Para alegría de la población, los modernos ómnibus de la nación  asiática transitan por las principales avenidas de la capital cubana  con un intervalo de 10 ó 15 minutos, algo impensado hasta hace solo  unos meses. 

     El transporte público fue uno de los primeros sectores que  reflejó, a principios de la década del 90, el impacto negativo de la  desaparición del bloque socialista europeo y la Unión Soviética,  principales socios comerciales de la isla. 

     Aquella abrupta ruptura de alrededor del 80 por ciento del  comercio exterior cubano llegó a provocar una caída de casi 35 por  ciento de su producto interno bruto, lo que obligó al gobierno a  decretar el "período especial en tiempo de paz".  

     La falta de piezas de repuesto y la consecuente paralización de  ómnibus, unido a la escasez de gasolina, generó un caos en toda Cuba  donde la bicicleta pasó a ser el medio por excelencia de miles de  personas. 

     Paralelo al uso masivo de los ciclos y de la "botella" (aventón),  apareció el "camello", una especie de camión con un remolque de dos  "gibas" donde caben más de 300 personas, como la fórmula  gubernamental para paliar la crisis del transporte público. 

     Durante alrededor de 15 años, este invento cubano de autobús de  pasajeros asumió la responsabilidad de sustituir a las "guaguas",  que antes de la crisis transportaban a casi 4,0 millones de personas  en la principal ciudad de la ínsula. Este híbrido entre camión y  ómnibus fue la solución salvadora para una urbe de más de 2,0  millones de habitantes y donde ese servicio llegó a ser calificado  oficialmente como "colapsado" el verano pasado. 

     A fines de 2007, durante reuniones en cada barriada promovidas  por el entonces presidente interino Raúl Castro, la población  formuló varias quejas, gran parte de ellas relacionadas con el  transporte. 

     Pero a medida que transcurre el actual año, y con Raúl como  mandatario oficial desde febrero, la situación ha cambiado tras el  arribo de los ómnibus articulados (de dos cuerpos unidos por un  sistema flexible). 

     El proyecto gubernamental de reordenamiento del transporte urbano  incluye la adquisición de 600 ómnibus de ese tipo, por un valor  aproximado de 120 millones de dólares, según datos del Ministerio de  Transporte. 

     El transporte público en Cuba es barato, con pasaje por valor de  40 centavos moneda nacional, equivalente a dos centavos dólar al  cambio oficial. 

     En la capital, el plan para los modernos autobuses consta de 16  rutas por céntricas avenidas, que unen a los 15 municipios del  territorio y se suman a otros vehículos no articulados procedentes  de otros países. 

     Fuentes del sector aseguraron que se trabaja para llegar a 660. 000 pasajeros al día en La Habana durante el primer semestre de este  año, unos 300.000 más que en 2006. 

     El viceministro primero de Transporte, Joel Beltrán, dijo que,  con una inversión de 1.200 millones de dólares, el sector comenzó su  recuperación y se crean condiciones para impulsar de forma paulatina  su modernización en todo el país. 

     Así, los ómnibus chinos revitalizan el transporte público cubano,  mientras el "camello" desaparece de La Habana, y con él, uno de los  símbolos más emblemáticos de los años más violentos de la crisis  económica en la isla.