En entrevista exclusiva a Xinhua, el economista señaló la existencia de una gran capacidad de complementación entre ambas economías, que puede ayudar a superar los actuales marcos del intercambio bilateral.
Brasil tiene un importante papel como proveedor de "commodities" (materias primas), especialmente de alimentos necesarios para mantener los crecientes niveles de consumo de la población china, recordó Coutinho
El agronegocio brasileño es extremadamente eficiente en la producción de esos alimentos y el país cuenta con extensiones considerables de tierra agrícola disponible para ampliar esa producción.
Varias empresas brasileñas son proveedoras importantes de materias primas para la industria china, como el hierro.
Pero además existe una gran diversidad de áreas en las que el intercambio puede desarrollarse a niveles bastante más elevados que los actuales, observó.
En ese sentido, recordó las enormes posibilidades que se abren con la exploración del "pre sal", la formación geológica por debajo del oceáno Atlántico rica en yacimientos de petróleo que recién empezarán a ser explotados.
Eso abre un campo muy vasto para la cooperación entre las empresas petroleras estatales de ambos países, Petrobras y Sinopec, que además de intercambiar tecnologías podrán realizar inversiones conjuntas, señaló.
Las tecnologías desarrolladas por ambos países son complementarias y ello crea oportunidades de cooperación muy amplia en áreas como la aeronáutica, las actividades aeroespaciales, las telecomunicaciones y otra serie de sectores.
"Las dos economías tienen por delante una agenda muy rica, que debe ser explorada en breve plazo", dijo el presidente del BNDES, y la próxima visita a China del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, en mayo, debe acelerar ese proceso.
Por otra parte, Brasil tiene por delante un programa de desarrollo económico vertebrado alrededor del Plan de Aceleración del Crecimiento (PAC) y del reciente plan de construcción de viviendas que abren innumerables oportunidades a las empresas chinas.
China está en condiciones inmejorables para abastecer a Brasil de máquinas y equipos que el país no produce, y de participar en las licitaciones de gran cantidad de obras que están programadas.
La construcción de hidroeléctricas, vías férreas y puertos que Brasil necesita para su pleno crecimiento abren un campo muy amplio para la participación de las empresas chinas, señaló Coutinho.