En entrevista exclusiva con Xinhua, Gaviria, quien llegó a Beijing el pasado 23 de octubre como invitado del Instituto de Asuntos Exteriores del Pueblo Chino, afirmó que los éxitos económicos de China en las últimas décadas van a "beneficiar y transformar la economía mundial", en la medida que China consuma y amplíe su demanda.
"No hay que mirar al gigante asiático como amenaza", reiteró Gaviria, quien también fue presidente de Colombia (1990-1994).
Gaviria manifestó que en esta visita a China, su primera en los últimos diez años, ha percibido bruscos cambios ocurridos en la capital china. "Beijing es impresionante y las instalaciones olímpicas son de una categoría arquitectónica extraordinaria", señaló Gaviria.
Recordó que la primera vez que llegó a China fue en 1983, cuando las reformas "apenas estaban partiendo" y el hecho de que China haya pasado "de la pobreza que había hace poco más de 20 años" a la "notoria prosperidad de todas las clases sociales" de la actualidad muestra que "la revolución china va a llegar bastante lejos, en términos materiales, sociales y humanos".
No obstante, Gaviria reconoció que no es fácil que Latinoamérica aprenda de China. "Es un punto de partida difícil de asimilar, pero la inmensa diferencia entre China y América Latina no es tanto el sistema político, sino su capacidad para diseñar el desarrollo, usar los instrumentos del estado, desarrollar una planificación y cumplir con los propósitos trazados", señaló Gaviria.
Sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre China y Chile y otros TLC bilaterales firmados o en la etapa de negociaciones en la región latinoamericana, Gaviria manifestó que los acuerdos comerciales bilaterales son útiles y positivos, pero no pueden servir de sustituto de los acuerdos de comercio multilaterales ni pueden reemplazar a éstos de forma definitiva.
"Creo que los países están buscando acuerdos bilaterales porque la ronda de Doha está detenida, pero los acuerdos multilaterales de comercio son siempre la mejor opción, lo que beneficiará más a América Latina y China", enfatizó el político y economista sudamericano, mostrando su confianza en que el impasse en las negociaciones de la ronda de Doha de la OMC "podrá ser superado".
Gaviria explicó que mientras que no se alcance un acuerdo en la ronda de Doha, no podrá lanzarse el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), "al menos no como se concibió originalmente", y se mostró escéptico respecto a la pronta reanudación de las negociaciones de comercio internacional en la ronda de Doha.
El ex secretario general de la OEA analizó que las grandes divergencias de Brasil y Argentina con EEUU no se deben a que " existan gobiernos de izquierda", sino que "existen problemas críticos que no se pueden resolver en el ALCA", y que, si se resolvieran, los países latinoamericanos avanzarían en un acuerdo como el ALCA, cualquiera que fuera el signo del gobierno en estos países.
Gaviria considera que el escenario internacional está viviendo una etapa de cambio y que los países con mayores recursos y mayor población van a tener más peso económico y político.
"Las economías emergentes tales como China, Rusia, India, Brasil y México son las que se ven con más posibilidades para el futuro", dijo César Gaviria, subrayando que América Latina tiene a dos grandes países que pueden liderar el crecimiento económico de la región.
"La suerte del continente estará muy influenciada por los avances de México y Brasil. Si a ellos les va bien es probable que a América Latina le vaya bien, en caso contrario, podemos tener problemas todos".