"Chile tiene una cabaña ganadera sana, libre de enfermedades como la fiebre aftosa o el mal de las vacas locas", recordó Leiva, para quien las ventajas de la ganadería chilena provienen de su ubicación geográfica en "el fin del mundo" y la introducción de técnologías avanzadas.
Sin embargo, "somos conscientes de que la apertura y el libre comercio no generan una distribución equitativa de los beneficios; para algunos productores la globalización ha supuesto un incremento de sus dificultades económicas", señaló Leiva, en un discurso que también sirvió como discurso inaugural del Seminario de Cooperación Conjunta Chile-China en Reproducción Animal.
Según Leiva, el gobierno de Michelle Bachelet ha realizado especiales esfuerzos para el reequilibrio en cuanto al acceso a tecnología y capital entre las grandes empresas agropecuarias y las medianas y pequeñas firmas.
"A través de los programas de innovación y transferencia tecnológica, la financiación de la inversión y el fomento de la exportación para los campesinos y las pequeñas y medianas compañías, estamos invirtiendo en equidad, para lograr extraer los beneficios de la globalización y minimizar los efectos negativos sociales de este proceso", subrayó la viceministra chilena.
La cooperación con China permite el intercambio de experiencias agropecuarias a las que todos los campesinos chilenos pueden acceder, afirmó Leiva. "Una nación sana es la que busca el beneficio de todos."
Mediante el memorándum de entendimiento entre la Academia de Ciencias Agrícolas de China (CAAS) y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile (INIA), ambas partes acuerdan realizar intercambios de germoplasma y semillas, llevar a cabo investigaciones comunes y organizar seminarios y conferencias científicas, además de fomentar el intercambio de especialistas e investigadores.
"La CAAS cuenta con excelentes especialistas en materia agropecuaria, microbiología, recursos naturales, medio ambiente y procesado de productos agrícolas", señaló el vicepresidente de la CAAS, Zhang Lijian, quien manifestó su deseo de que la cooperación agropecuaria entre los dos países pueda cosechar frutos que beneficien a los dos pueblos.
Según el documento, China y Chile llevarán a cabo su cooperación en cuestiones específicas como la gestión agronómica de frutales, sistemas de riego tecnificado, forrajeras gramíneas y leguminosas en climas templado-húmedos, mejora genética de cereales, leguminosas de grano y arroz, sistemas lecheros de pastoreo y control biológico y de insectos en frutales.
"Chile y China tienen que trabajar juntos en el siglo XXI para vencer la distancia entre los dos países", enfatizó el embajador de Chile en China, Fernando Reyes Matta.
"Para Chile la palabra fundamental con China es ‘colaboración’ porque, con la colaboración, los dos países pueden entrar en un mundo globalizado con los productos de mejor calidad", señaló el embajador, quien sentenció: "Los países en desarrollo tienen que unir la fuerza de sus conocimientos".