Descendientes chinos en Panam

     Cuando los visitantes traspasan las puertas del edificio,  ubicado en el Barrio Chino de San Felipe, en el casco antiguo de  esta metrópoli, lo primero que sienten es el aromático olor del  incienso que los creyentes encienden como ofrenda a la imagen  sagrada ligada a los rituales taoístas. 

     En este sugestivo lugar, donde el color rojo de los ornamentos  y las decoraciones impregnan todos los rincones, se respira un  ambiente de paz y quietud que sobrecoge a las personas que asisten por primera vez para conocer a la deidad china. 

     Según Juan Tam, un historiador panameño de origen chino, miles  de personas acuden todos los años a este lugar para participar en  uno de los ritos más populares que se realizan bajo la mirada de  Kuan Kung. 

     Los descendientes chinos y panameños, siguiendo las tradiciones taoístas, se arrodillan ante la imagen de esta deidad para sacudir una vasija llena de palillos con inscripciones en caracteres  chinos, donde vienen anotados mensajes para cada una de las  ocasiones. 

     "El común de los mortales, para elegir uno de los palillos,  deben agitar fuertemente la vasija donde se encuentran apilados  alrededor de 100 de estas piezas de madera, que miden 20  centímetros, hasta que caigan por si solos al suelo", dijo Tam. 

     Cada palillo tiene escrito un mensaje que debe ser interpretado para que los participantes en este ritual sagrado conozcan sobre  su fortuna y los designios que le depara su existencia en los días y años siguientes. 

     "Las personas que vienen aquí, generalmente tienen un  predicamento o una pregunta que quieren resolver, y aquí  encontrarán una respuesta a todas sus inquietudes", explicó en  medio del ceremonial arropado por el silencio de las oraciones. 

     Para interpretar el significado de las inscripciones, impresas  con caracteres chinos en los palillos, existen unos panfletos  especiales donde se encuentran cifrados los mensajes para cada uno de los creyentes que asisten a esta ceremonia. 

     Según el historiador, el palillo también tiene grabados números, que deben ser adecuadamente interpretados para despejar las dudas  de las personas durante su estadía en los recintos sagrados del  templo. 

     Regularmente los mensajes tienen un fuerte contenido filosófico que motiva a las personas a cultivar los valores ante las  adversidades de la vida, fortaleciendo la moral y la ética, como  armas para ser mejores individuos. 

     De acuerdo a las tradiciones culturales chinas, Kuan Kung fue  en vida un guerrero virtuoso y su origen se encuentra en una de  las obras clásicas de la literatura china titulada como El Romance de los Tres Reinos. 

     La historia indica que su nombre real era Kuan Yu, y nació en  162 D.C. en lo que es la actual provincia china de Shansi, y  murió en el año 220, a la edad de 58 años, decapitado porque se  negó a unirse a sus enemigos. 

     Para los chinos panameños, este personaje es considerado una  divinidad ligada a la persistencia en la lucha contra las  adversidades y acuden a rendirle tributo en su templo del Barrio  Chino, donde también proliferan los almacenes, tiendas, almacenes  y restaurantes chinos, creando un ambiente oriental. 

     Esta comunidad cuenta con alrededor de 300 mil miembros y es  considerada una de las más pujantes de este país, porque se han  incorporado plenamente a la sociedad panameña contribuyendo a su  desarrollo económico y manteniendo sus propias tradiciones y  cultura milenaria. 

     A lo largo de 150 años de historia, en el seno de esta sociedad han surgido personalidades que jugaron un rol importante en la  política, la economía, la cultura, la educación, la medicina, las  ciencias y en el competitivo mundo de los negocios, dejando en  cada paso su huella.