La exposición está compuesta por más de 30 obras de papel recortado, elaboradas por la artista china Chen Yumei y un grupo de compañeros que tomaron como referencia la pintura, la artesanía y otros íconos típicos de Chile.
Entre las obras se cuentan una imagen de la Virgen María sobre el centro de Santiago, una pintura al óleo de Claudio di Girólamo, y una artesanía hecha en barro negro del poblado de Pomaire, entre otras.
El "encuentro entre las imágenes chilenas y la tradición milenaria de China", con la cual el pueblo chino ha expresado a lo largo de los siglos su historia, costumbres y tradición, así como la interpretación de los himnos nacionales de ambos países por parte de una banda de niños chinos discapacitados, permitieron a los chilenos "hacer parte de las expresiones chinas", dijo Fernando Reyes Matta, embajador de Chile en China.
Las obras de papel recortado, elaboradas con tijeras, y que se pueden ver en todas las regiones del país asiático durante la Fiesta de la Primavera (el Año Nuevo Lunar chino), las bodas, y otras celebraciones, son la expresión de un arte tan antiguo que no hay una fecha establecida sobre sus orígenes.
Chen, oriunda de la ciudad de Hengshui, provincia norteña de Hebei, se enamoró del mismo cuando aún era una niña, y opera junto con su esposo un taller de papel recortado en el distrito Fengtai, en el oeste de Beijing.
Para ella, ni siquiera los más exóticos modelos representaron dificultad alguna para la creación artística. "Sólo tuve que recurrir a las técnicas tradicionales del papel recortado", explicó.
Durante la celebración, Cristian Bidart, baterista de la banda Akinetón Retard, interpretó ante los invitados de los dos países, así como ante varios de los visitantes al parque, el "chin chin", un instrumento típico de percusión que se toca tradicionalmente en las plazas y parques de Chile.
El grupo, que fusiona jazz, rock y ritmos latinos, ofrecerá un concierto el jueves en el Conservatorio de Música Contemporánea de Beijing, y otro, el viernes, en la Embajada chilena.
Comentando sobre la importancia del componente cultural en las relaciones entre las dos naciones, que hace casi un año firmaron el primer Tratado de Libre Comercio (TLC) entre China y un país latinoamericano, Reyes Matta sostuvo que "es necesario que el diálogo vaya más allá de lo económico".
El TLC entró en vigor en octubre de 2006, e implica una amplia desgravación arancelaria de los productos involucrados en el comercio exterior bilateral.
Durante los primeros siete meses del año en curso, los volúmenes de comercio exterior entre los dos países alcanzaron los 8.417,76 millones de dólares, un crecimiento del 82,9 por ciento respecto del mismo período del año pasado.
Según el embajador chileno, la curva de las relaciones comerciales entre ambos países es ascendente, y puso como ejemplo al cobre, asegurando que "hoy la relación entre China y Chile está fuertemente marcada por los vínculos entre el principal productor con el principal consumidor de cobre del mundo".
Sin embargo, hizo hincapié en que muchos otros sectores ya comienzan a abrirse paso, como el vino chileno, cuyo mercado en China está creciendo aceleradamente.
Las negociaciones de la segunda etapa del TLC, que versa sobre servicios e inversión, han superado ya tres rondas, y "es posible que hayan concluido para cuando la presidenta (de Chile), Michelle Bachelet, visite China en la segunda quincena de abril de 2008", comentó el diplomático.