En realidad, lo que los automóviles "beben" es gasohol, un combustible resultado de la mezcla de gasolina y etanol, combinados en una determinada proporción para reducir el consumo de combustibles fósiles y aminorar su impacto ambiental.
A inicios del nuevo siglo China lanzó su programa de uso de gasohol, estableciendo algunas ciudades de las provincias de Heilongjiang y Henan como pilotos. Desde 2005, el uso de gasohol ha sido ampliado en cinco provincias (Jilin, Liaoning, Henan, Anhui y Heilongjiang), junto con otros puntos del país.
"Llevo once meses empleando gasohol. El resultado es bastante similar al de la gasolina", afirma Feng Gaoguo, taxista de la provincia de Henan, quien señala que al principio sintió una carencia de potencia, pero tras limpiar el sistema varias veces, el problema desapareció.
En la actualidad un litro de gasohol 93, cuyo contenido en etanol es del diez por ciento, cuesta 4,83 yuanes (0,98 dólares USA) en Henan, mientras que un litro de gasolina de 93 octanos cuesta 5,09 yuanes en Beijing.
El etanol puede ser producido en grandes cantidades mediante la fermentación del azúcar o el almidón obtenido de diferentes vegetales.
La ampliación a gran escala del uso de biocombustibles es una apuesta estratégica para China. El continuo crecimiento de la economía ha provocado una necesidad cada vez mayor de combustibles, especialmente los derivados del petróleo. Desde 1993 China se ha convertido en un importador neto de petróleo.
En 2005, 136 millones de toneladas de petróleo fueron importadas por China, cifra que supone un 6 por ciento del total mundial. En la actualidad, sólo Estados Unidos supera a China en consumo de petróleo, con 317 millones de toneladas utilizadas en 2005 y una producción de sólo 181 millones.
Como consecuencia, las tres grandes petroleras estatales, CNPC, SINOPEC Y CNOOC, están ampliando sus actividades en todo el mundo, especialmente en África, el Sudeste Asiático y Suramérica, lo que ha elevado el tono de ciertas voces críticas sobre la posible amenaza china a la seguridad energética mundial que los responsables del gigante asiático rechazan con contundencia.
De cualquier modo, algunos expertos consideran que la demanda energética china continuará mostrando un rápido crecimiento en los próximos quince años. Los especialistas afirman que con el proceso de urbanización e industrialización, junto con la carencia de alta tecnología, el incremento de la demanda energética china es inevitable.
Esta situación genera, necesariamente, problemas ambientales. Algunas grandes ciudades se encuentran sistemáticamente sumidas en una nube de contaminación, mientras la lluvia ácida afecta a un tercio del país.
Como energía renovable que ofrece importantes ventajas ambientales y económicas sobre los combustibles tradicionales, la energía de biomasa está situada en los primeros lugares de la agenda gubernamental china.
El Ministerio de Hacienda anunció la pasada semana que el gobierno ofrecerá apoyo financiero para el desarrollo de biocombustibles, con medidas como la creación de subsidios, ventajas fiscales y la construcción de un sistema de capital riesgo. (Continúa)