"Los biocombustibles pueden sustituir a los combustibles fósiles y, por tanto, reducir la presión que la carencia de petróleo supone y contribuir a la protección del medio ambiente. Además, los agricultores pueden obtener importantes ingresos con su trabajo", afirmó Zhu en rueda de prensa.
La política de compromiso con los biocombustibles de las autoridades chinas son resumidas en una circular emitida de forma conjunta por el Ministerio de Hacienda, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el Ministerio de Agricultura, la Administración Estatal Tributaria y la Administración Forestal Estatal.
Para eludir los riesgos derivados de la fluctuación en los precios del petróleo, las firmas dedicadas a la producción de biocombustibles establecerán fondos de capital riesgo para cubrir las pérdidas provocadas por un descenso en los precios del combustible. Si éstos se mantuvieran en el tiempo, el gobierno lanzaría un sistema de subsidios para compensar las pérdidas.
De forma paralela, el gobierno fomentará la instalación de las compañías en zonas áridas y alcaloides, para lo que se crearán igualmente fondos de ayuda.
Con el objetivo de fortalecer su competitividad, las autoridades otorgarán a estas compañías un estatus fiscal específico y fomentarán la innovación tecnológica.
La principal distribuidora y procesadora de alimentos de China, la Corporación Nacional de Cereales, Aceites y Alimentos (COFCO), anunció el pasado mes que en los próximos cinco años invertirá 10. 000 millones de yuanes (1.260 millones de dólares USA) en proyectos de producción de etanol, en consonancia con la estrategia gubernamental para el desarrollo de energías renovables, incrementando su capacidad de producción a tres millones de toneladas.
Según el departamento de industria de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, cuatro proyectos piloto para la producción de bioetanol han sido aprobados hasta el momento. En la actualidad China cuenta con una capacidad anual de producción de 1,02 millones de toneladas de bioetanol, lo que la sitúa en tercer lugar en el escalafón mundial tras Brasil y Estados Unidos.
Según Xiong Bilin, subdirector del mencionado departamento de industria, el gasohol supone en la actualidad el 20 por ciento del consumo total de gasolina en China, cifra que podría elevarse al 50 por ciento en 2010.
Sin embargo, algunos expertos han mostrado sus temores sobre la amenaza que los biocombustibles suponen para la seguridad alimentaria del gigante asiático. El grupo BBCA es uno de los mayores productores de etanol del país. Cada año consume 1,81 millones de toneladas de maíz para producir 0,95 millones de toneladas de etanol.
"El gasohol, con un 10 por ciento de etanol, no puede reducir las carencias energéticas de China. Sin embargo, elevar el contenido de etanol en el combustible consumirá un mayor volumen de cereales, lo que dañará seriamente la seguridad alimentaria del país", afirma Li Zhaohu, profesor de la Universidad de Agricultura de China.
Por otra parte, Qiao Yingbin, responsable gubernamental del incremento en el uso del etanol, señala que en la actualidad 3,76 millones de toneladas de cereales son utilizadas cada año para la producción de etanol, lo que sólo supone un 0,71 por ciento de la producción total del gigante asiático, por lo que no supone un gran impacto para la seguridad alimentaria.
Nuevas formas de producción masiva de etanol están siendo estudiadas en este momento. De acuerdo con el profesor Shi Guangchun, China cuenta con abundantes recursos biológicos para la producción de etanol. La yuca y la caña de azúcar producida en el sur del país pueden ser empleados para la producción de etanol.
El profesor Chengxu considera la yuca la materia prima perfecta para la obtención de etanol, debido a su alto contenido en almidón.
COFCO utilizará la yuca como materia prima para su producción de etanol, gracias al proyecto lanzado en la región autónoma meridional de Guangxi, con una capacidad de producción de 400.000 toneladas.
Según Shi Guangchun, como objetivo a medio plazo China se ha impuesto la producción de 23 millones de toneladas de bioetanol, el cual, junto con otros biocombustibles, podría reducir el consumo de petróleo en 60 millones de toneladas.