El X Festival de Chinos de Ultramar tendrá lugar del 30 de este mes al 3 de junio en La Habana, con la participación de representantes de cinco provincias de China y descendientes de inmigrantes chinos de Canadá, Estados Unidos, Perú y Francia.
Los organizadores dijeron que el festival conmemorará el arribo a La Habana en 1847 de la fragata española Oquendo, que trajo a Cuba, desde Cantón (China), a los primeros 206 chinos, muchos en condición de culíes (servidumbre).
La celebración coincide con el afianzamiento de los vínculos de amistad, colaboración y respeto mutuo entre los gobiernos, Partidos Comunistas y pueblos de Cuba y China.
El festival incluirá exhibiciones de trajes típicos, festivales culinarios y demostraciones de artes marciales, así como estrenos de documentales, ópera, teatro de sombras y presentacion de multimedias, de acuerdo con los organizadores.
Los inmigrantes y sus descendientes han preservado sus tradiciones originales como las danzas del Dragón y el León, así como demostraciones del arte marcial wushú.
Durante el festival será presentado el libro "Nuestra Historia aún se está escribiendo", de los estadounidenses Martin Koppel y Mary Alice Waters. El texto explica las causas del asentamiento de esos pobladores asiáticos en América.
Fieles a la memoria de sus antepasados, los inmigrantes chinos — tercer componente de la nacionalidad cubana– recuerdan cada año la llegada a la isla antillana de los primeros culíes como mano de obra sustituta de los desgastados esclavos negros.
Tras aquel arribo se produjeron en el siglo XX varias llegadas masivas de chinos que conformaron una apreciable comunidad y fundaron su conocida barriada habanera, la cual se destaca hoy por ser un creciente centro cultural y comercial.
En Cuba, esa comunidad llegó a ser una de los más prósperas e importante de América, y sus miembros se agruparon en asociaciones (fraternales, regionales o comerciales), de las cuales subsisten 13 y algunas de ellas con más de un siglo de existencia.
Entre esas sociedades sobresalen el Casino Chung Wah, la farmacia de igual nombre –de medicina tradicional– y la asociación Lung Kong, en cuya sede se exhibe uno de los tres altares elaborados en Cantón en 1883 con una función ceremonial, e instalado en La Habana hace más de 100 años.
La comunidad china en tierras cubanas es de unas 400 personas, pero está alimentada numéricamente por decenas de miles de descendientes nacidos en la isla, muchos de ellos "mezclados" en matrimonios con descendientes de africanos o españoles.
El Grupo Promotor del Barrio Chino de La Habana, dirigido por Neil Vega Paneque, es una entidad estatal fundada en 1994 que se encarga de la remodelación de esa zona, ubicada en el corazón de la capital.
Esta barriada de 40 manzanas (29,9 hectáreas) constituye un orgullo urbanístico y etnológico para la ciudad y es un punto de atracción turística, que cobra auge básicamente por las ofertas gastronómicas de sus restaurantes, en los cuales laboran "chefs" de cocina llegados de China para ofrecer colaboración culinaria.
La entrada del Barrio Chino está delimitada por un pórtico de 13, 5 metros de altura, valorado en un millón de dólares, el cual fue donado a Cuba en 1998 por China, el segundo socio comercial de la isla caribeña después de Venezuela.